Recuperar el interior: el Corredor Atlántico
Artículo de opinión de Carmen López, abogada y ex presidenta de AJE Galicia, publicado en El Progreso.
Lo escuchamos a diario en la radio y lo vemos continuamente por televisión, gracias a una insistente campaña publicitaria la reivindicación del Corredor Mediterráneo gana repercusión y adeptos bajo la promesa de convertirse en «la gran obra para volver a vertebrar España»; mientras, otro Corredor, el Atlántico, ha iniciado la carrera para consolidarse como una prioridad en un mapa ferroviario europeo que, hasta la fecha, ha relegado a Galicia a una posición absolutamente periférica.
La noticia de que Bruselas aceptaba incluir a Galicia en el corredor atlántico ferroviario abría la posibilidad de contar con una conexión que contribuyese a paliar la carencia histórica de infraestructuras ferroviarias y con ella la ilusión de alcanzar un reto pendiente.
Y es que para Galicia, y especialmente para Lugo, el Corredor Atlántico es sinónimo de cohesión y de desarrollo territorial, la oportunidad de abordar uno de los problemas estructurales de este territorio y una indiscutible palanca para atraer y fijar tejido empresarial. Un tejido empresarial, por otra parte, crucial para contribuir, al menos, a contener la sangría demográfica y la emigración interregional. En definitiva, el Corredor Atlántico no es la solución a todos los males, pero posiblemente sí sea la mejor ocasión de los últimos tiempos para recuperar parte de la competitividad del interior de Galicia.
El Corredor Atlántico es también la herramienta para facilitar la internacionalización de una economía que no puede permitirse estar al margen de los itinerarios ferroviarios europeos de mercancías y el presupuesto imprescindible para posicionar el Puerto Seco de Monforte de Lemos como el gran parque logístico del suroeste de Europa en el Atlántico. ¿Ambicioso verdad?
Pero no nos engañemos, el reto no es sencillo y para su consecución requiere que toda la sociedad, desde los distintos ámbitos y sectores, se implique y lo reivindique y de que lo haga sin caer en los populismos y localismos que ya perjudicaron otras infraestructuras de nuestra comunidad.
Bruselas decidirá entre priorizar un corredor, el Mediterráneo, que cuenta con el respaldo de empresas como Mercadona, Caixabank, Sabadell o Casa Tarradellas, una plataforma con las firmas de más de 130.000 ciudadanos e, incluso, la movilización de las redes sociales y, un segundo corredor, el Atlántico, carente hasta el momento de un apoyo social y empresarial similar.
Como sociedad y como comunidad tenemos ante nosotros la oportunidad de engancharnos al tren del progreso, en lo que a este ámbito se refiere, e intentar compensar una de las grandes carencias de este territorio. Decía Publilio Siro, escritor de la Antigua Roma, que la oportunidad se presenta tarde y se marcha pronto, ojalá en este caso lleguemos todavía a tiempo para articular una defensa contundente y sin fracturas que permita posicionar el Corredor Atlántico como la prioridad que es.