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La necesaria cooperación transfronteriza en materia de incendios forestales

La necesaria cooperación transfronteriza en materia de incendios forestales

Artículo de opinión de Juan Picos, coordinador del informe "Cooperación Transfronteriza en prevención y extinción de incendios forestales en el Eixo Atlántico".

El área transfronteriza Galicia y Norte de Portugal constituye una zona de alta riqueza forestal. En ambas regiones, los montes y la cadena forestal asociada tienen gran importancia en las economías respectivas, presentando oportunidades importantes para la mejora del desarrollo rural. Este territorio no solo presenta características biogeográficas comunes, sino que también sus áreas rurales y respectivos sectores forestales presentan similitudes.

El conjunto de las dos regiones ha venido sufriendo la aparición de grandes desequilibrios territoriales entre los espacios rurales y urbanos. Los espacios rura­les aparecen cada vez más afectados por un notable descenso demográfico. Esto, unido a una tasa creciente de población con edad superior a los sesenta y cinco años, un descenso paralelo de las tasas de natalidad y una profunda crisis del sector prima­rio, incrementa los efectos del despoblamiento. Al mismo tiempo las áreas periféricas a las ciudades sufren una urbanización dispersa, aumentando radicalmente la densidad de población en un entorno pseudo-rural donde el acceso a servicios púbicos como transporte y suministro experimental una complejidad creciente.

Las características climáticas, de influencia atlántica y mediterránea, crean en estas áreas las condiciones adecuadas de crecimiento exuberante de la vegetación en una parte del año como de desecación en los periodos secos. Estas ventajosas condiciones que, a priori, ofrece el medio forestal también agravan la incidencia de los incendios forestales a ambos lados de la frontera. Además, no son infrecuentes los incendios que, teniendo su origen en un país, traspasan la frontera y producen graves daños en el país colindante.

La realidad de los incendios en el Oeste peninsular es compleja y es la que más se está acelerando los últimos años si la comparamos con la parte sur y la parte mediterránea peninsular y europea. De hecho, de los grandes incendios de más de 10.000 hectáreas en los últimos años en la Península Ibérica, el 82% se ha dado en esta zona geográfica. Es necesario insistir que, por encima de otros problemas, se adivina claramente una afectación severa del cambio climático en el sector centro y norte del oeste peninsular.

Durante el episodio sufrido, entre el 14 y 16 de octubre de 2017, se pudo haber llegado a una situación compleja de incendios de quinta generación en Galicia o Asturias, tal y como lo hizo en Portugal. Se debe recordar, que en Junio de 2017, en Pedrógão Grande se vivió el primer incendio calificable como de sexta generación en Europa. Estos eventos constituyen un serio aviso que no puede dejar de ser tenido en cuenta.

En noviembre de 2017 la Comisión Europea presentó una comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité de las Regiones para reforzar el sistema de gestión de catástrofes con dimensión europea. En los últimos años, se han evidenciado problemas en la capacidad de los Estados miembros para ofrecerse ayuda recíproca, ya que la capacidad de cada Estado miembro ha alcanzado a menudo sus propios límites. Por ello la Comisión entendió que las catástrofes a gran escala acaecidas durante 2017 pusieron de relieve que se habían alcanzado claramente los límites del Mecanismo de Protección Civil de la Unión, tal y como está actualmente estructurado.

El acuerdo adoptado en Junio de 2018 por la Comisión Mixta Hispano-Portuguesa de Protección Civil estableció un área de 25 kilómetros a cada lado de la frontera para el socorro mutuo en primer ataque en caso de incendios forestales en el territorio vecino. La buena noticia que supone la posibilidad de primera intervención en esta área ampliada debería ayudar a disponer de mecanismos más ambiciosos que integraran mejor los dispositivos a través de un mejor conocimiento mutuo y una mayor complicidad superando la mera cooperación reactiva ocasional.

El Área Transfronteriza definida comprende total o parcialmente, a ambos lados de la frontera, 105 Concellos y Municipios y la totalidad de 1.172 parroquias y freguesías. Éste área supera ligeramente 1.000.000 hectáreas de superficie y 1.500.000 de habitantes. Para tener idea de la dimensión de éste área de actuación mutua en caso de incendios forestales, basta indicar que habría unas ocho Comunidades Autónomas españolas con menor territorio y otras ocho Comunidades Autónomas españolas con menor población. Es reseñable, además, que en dicha área existen casi 200.000 hectáreas de Espacios Naturales Protegidos terrestres, la mayor parte de ellos de importancia comunitaria - incluidos en la Red Natura 2000. Es decir, una de cada cinco hectáreas de la superficie del área de “asistencia mutua” está formado por espacios de alto interés para la conservación a nivel europeo. Este territorio sufre anualmente miles de incendios forestales con afecciones a espacios protegidos, a áreas forestales de interés económico y a interfaces urbano forestales donde es frecuente la afectación a personas, bienes e infraestructuras.

Adicionalmente, es relevante que, por la escala alcanzada durante los últimos episodios, la Unión Europea, ha dejado de considerar los incendios forestales en esta área un mero problema local para gallegos y portugueses. Además de las pérdidas humanas, se producen ingentes perdidas que deben recurrir a los fondos de asistencia en catástrofes, se destruyen infraestructuras e inversiones agrícolas sufragadas con fondos europeos, se deterioran espacios protegidos catalogados como Lugares de Importancia Comunitaria, e incluso el humo procedente de los incendios del noroeste ibérico ya ha supuesto episodios de aumento grave de contaminación en distintas ciudades centroeuropea. Además, la nueva aproximación que la Unión Europea está estableciendo para la gestión de emergencias de protección civil, permite plantearse un escenario futuro en el que, pudieran establecerse determinados servicios compartidos vinculados con los del propio mecanismo de acción europeo.

El Eixo Atlántico sensible a la necesidad de desarrollar iniciativas transfronterizas objetivas que permitan enfrentar, en las mejores condiciones, esta amenaza constituida por los grandes incendios forestales, me encargó coordinar la realización de un Informe sobre cooperación transfronteriza en la prevención y extinción de incendios forestales. Para este trabajo he contado con la inestimable ayuda de expertos como Marc Castellnou Ribau y António Joaquim Salgueiro Rocha da Silva.

Además de llevar a cabo un análisis del territorio, el informe identifica una serie de oportunidades de cooperación en los más distintos ámbitos relacionados con los incendios forestales.

Entre las mismas pueden citarse las oportunidades de cooperación en prevención, donde se sugiere que se desarrolle una co-planificación de la prevención estructural en el área de 25 km de socorro mutuo.

Se identifican entre las oportunidades de cooperación en vigilancia y detección, las labores de patrulla y vigilancia, el establecimiento de canales de comunicación rápida y simple entre las estructuras, la implementación de sistemas e índices de riesgo comunes en el área trasfronteriza y que puedan comunicarse al público.

El informe aborda, especialmente, en las oportunidades de cooperación en extinción, la aplicación del Principio de Eficiencia con la optimización de los recursos conjuntos durante la fase de ataque y extinción mediante: La adecuada selección coordinada y aplicación o incorporación de medios; la colaboración y coordinación entre las distintas agencias y administraciones; el análisis compartido de la productividad y rentabilidad de las actuaciones.

En lo que respecta a las oportunidades de cooperación en protección de personas y bienes, se identifica la necesidad de coordinación en la alerta durante la emergencia. Los habitantes a ambos lados de la frontera deben conocer fácilmente que infraestructuras viarias o núcleos de población se encuentran comprometidas por incendios en la región vecina. Es importante, asimismo, la generación y transmisión de una cultura del riesgo y acciones coordinadas de información para la autoprotección.

Desde el punto de vista de las oportunidades de cooperación en formación, se hace hincapié en las necesidades de tecnificación en el operativo. Complementariamente, se reclama una rutina de análisis compartido de todos los incendios relevantes en el área transfronteriza, prestando, obviamente, especial atención a los Grandes Incendios Forestales.

Juan Picos es doctor ingeniero de montes, profesor  de ingeniería forestal en la Universidad de Vigo