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Insuficiente diálogo institucional y territorial

Insuficiente diálogo institucional y territorial

Artículo de opinión de José Luís Méndez Romeu, analista político, ex conselleiro y ex secretario de Estado de Cooperación Territorial, publicado en Mundiario

Portugal va por delante en energía eólica marina, dice la ministra Teresa Ribera. Omite que también va por delante en diálogo con todos los sectores.

Hace unos días tenía lugar en Viana do Castelo una reunión de Alcaldes y Concejales de las ciudades de Galicia y del Norte de Portugal convocados por el Eixo Atlántico, la organización transfronteriza que preside la Alcaldesa de Lugo, Lara Méndez. Entre los varios ponentes convocados figuraban representantes de las dos Direcciones Generales de la UE, Energía y REGIO, directamente responsables del desarrollo del Pacto Verde europeo y de las políticas urbanas. Además, participó el Secretario de Estado de Medio Ambiente de Portugal quien, entre otras reflexiones, explicó el conjunto de encuentros sectoriales que estaba manteniendo en las distintas ciudades costeras portuguesas para explicar los objetivos de energía eólica marina, escuchar a los representantes de los intereses afectados y tratar de encauzar, mediante el diálogo, los objetivos del Gobierno.

En Galicia nada parecido ha tenido lugar. Ni reuniones, ni diálogo, ni intercambio constructivo. Al contrario, desde la Secretaría de Estado correspondiente se ha descalificado a quienes se oponen a las plantas eólicas. Por otra parte, aún están en la memoria las recientes declaraciones del mismo alto cargo del Estado que afirmaba que con la futura Ley del Litoral autonómica, “es casi una declaración de independencia”.

El resultado de la falta de diálogo es que tanto los interesados como el común de los ciudadanos de Galicia se han enterado por la prensa de que los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo para desarrollar la energía eólica marina adjudican a la costa gallega la mitad de la superficie total reservada en los mares españoles. Sin duda la costa Noroeste recibe vientos adecuados para tal explotación, pero no es la única y, sin embargo, otros enclaves españoles conocidos por sus intensos vientos no soportarán tanta explotación eólica. En el proceso previo la Xunta de Galicia afirma haber presentado alegaciones. Ahora se muestra abierta a aceptar compensaciones por las limitaciones a la pesca como ha ofrecido la Ministra de Transición Ecológica.

Es una historia que se repite: la extracción de rentas a partir de los recursos naturales gallegos para invertir en otros lugares. Los ríos gallegos conocieron en su día una intensiva explotación hidroeléctrica que alimentó fundamentalmente a compañías especializadas que una vez agotado el recurso han dejado de invertir en el territorio, caso de la antigua Unión Fenosa hoy absorbida por Naturgy. Ocurrió con los parques eólicos que han colonizado montes y paisajes, en este caso dejando unas pequeñas rentas a quienes han arrendado o cedido el derecho de uso para instalar aerogeneradores. Un sector que apenas genera empleo, pero que produce una renta considerable a los inversionistas, además de mitigar el consumo de hidrocarburos.

Ante el reciente anuncio del Ministerio es necesario demandar una doble actuación. De un lado la transparencia necesaria para conocer los parámetros considerados, las consultas efectuadas y los criterios de valoración. De otro, será necesario un acuerdo político y social que debe incluir suficientes compromisos inversores del Estado como compensación por una mayor afección del territorio gallego del que se beneficiarán todos los demás territorios peninsulares. Solo así tendrá sentido que una vez más las rentas extractivas producidas aquí sean reinvertidas en otros lugares.

En el ámbito político, el BNG ha levantado la bandera de la oposición desde el primer momento, mientras que el Partido Socialista guarda silencio, tal vez por haberse enterado por los medios de comunicación. El PP tras una primera crítica en defensa de la pesca, ahora se inclina por el diálogo.

La política territorial consiste básicamente en generar la mayor riqueza a partir de las capacidades propias y administrarla eficazmente. Generarla en beneficio de terceros como parte de la solidaridad interterritorial está bien a condición de que se obtengan otros retornos también solidariamente, un proceso redistributivo que corresponde al Gobierno central. Es un juego de compensaciones que en algunas Comunidades se cultiva sistemáticamente y que va siendo hora de aprender a jugarlo en Galicia. Por lo demás llueve sobre mojado. Aún se aguarda por el AVE real, no solo publicitario o por el corredor atlántico de mercancías.

Autor: José Luís Méndez Romeu, analista político, ex conselleiro y ex secretario de Estado de Cooperación Territorial