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Europa tiene nombre de mujer

Europa tiene nombre de mujer

Artículo de opinión de Juergen Foecking, director de la Representación de la Comisión Europea en España en funciones

Las políticas de igualdad ponen de manifiesto que en la actualidad europea la Mujer es parte esencial en la toma de grandes decisiones. La igualdad entre mujeres y hombres es un valor fundamental de la Unión Europea consagrado desde sus mismos comienzos. Ya el Tratado de Roma de 1957 incluía una disposición sobre la igualdad en la retribución salarial.

En la práctica, la Unión Europea fue pionera también en la irrupción de mujeres en la cúspide de la vida política. Así  entre 1979 y 1982 -años en los que no era habitual que una mujer ocupara cargos políticos de relevancia-, Simone Veil, francesa superviviente del Holocausto y verdadera encarnación de los valores europeos, fue la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo.

Afortunadamente la presencia hoy de mujeres en los puestos de mando de la UE no es una anécdota. El Presidente Juncker lo dejó claro cuando indicó que una Comisión no sería creíble sin una fuerte presencia de la Mujer. De esa manera muchas mujeres están al frente de las políticas más relevantes: la Comisaria de Competencia, Margrethe Vestager o la de Comercio, Cecilia Malmström, son solo dos ejemplos de las ocho comisarías encabezadas por mujeres, además de la máxima responsable de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la UE y Vicepresidenta de la Comisión, la italiana Federica Mogherini.

En la Comisión Europea llevamos adelante una serie de acciones e iniciativas para superar las desigualdades de una vez y para siempre. Por eso hemos asumido el compromiso de que al menos el 40 % de nuestros mandos sean mujeres a finales de 2019.

Somos conscientes de que no basta con dar ejemplo y de que todavía hay mucho que avanzar para alcanzar la igualdad real entre mujeres y hombres. Pero queremos recorrer ese camino de una forma lo más rápida y segura posible. Los avances hacia una sociedad más igualitaria, sobre todo dentro de la Unión Europea, son innumerables. Pese a que son ya más mujeres que hombres quienes tienen estudios superiores en la UE (el 33 % de las mujeres frente al 29 % de los hombres en 2016), pese a que los resultados educativos de estas son iguales o mejores, y pese a que la práctica totalidad de los europeos considera inaceptable la existencia de diferencias salariales (el 90% así lo afirma), la realidad del mercado laboral todavía no refleja estas transformaciones.

Por ese motivo, desde la Unión Europea se sigue trabajando para que ser mujer no suponga un obstáculo para nadie. La igualdad de género no es solo algo en lo que creen con firmeza los ciudadanos europeos (9 de cada 10 europeos consideran que promover la igualdad es importante), sino que es un derecho fundamental recogido en los Tratados. Como dice nuestra comisaria de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género, Vĕra Jourová, «la igualdad de género no es solo un asunto de mujeres. Es un asunto que afecta a nuestra sociedad, nuestra economía y nuestra demografía».

El Pilar de los Derechos Sociales proclamado por los líderes de la UE contempla medidas para mejorar el equilibrio entre vida profesional y personal garantizando así la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres.

Así  mismo el plan de acción con 20 medidas específicas que se pondrá en marcha antes de 2019 con el objetivo de hacer frente a la brecha salarial permitirá, entre otras cosas, mejorar el respeto del principio de igualdad de retribución; luchar contra la penalización económica que supone el trabajo asistencial; y romper el techo salarial, financiando proyectos concretos que mejoren el equilibrio de género en las empresas y alentando a gobiernos e interlocutores sociales a que adopten medidas específicas.

Poner fin a la violencia contra la mujer mediante acciones de sensibilización y financiación como estamos haciendo, es urgente y no debemos dejar de hacer el esfuerzo que sea necesario para acabar con esta lacra.

Las acciones de empoderamiento son también prioritarias para la Comisión. Por ejemplo en competencias digitales y sector tecnológico donde se prevé la creación de 500.000 nuevos empleos antes de 2020, hoy en día solo un 25 % de los graduados en ámbitos relacionados con la tecnología son mujeres.

La mujer es también un tema central en nuestras políticas de cooperación y desarrollo. La UE y sus países son el principal donante mundial de ayuda humanitaria; así el Plan de Inversiones Exteriores para África, tiene en cuenta que los proyectos a financiar empoderen a las mujeres. Además, la Comisión ha puesto en marcha con la ONU la Iniciativa Spotlight, dotada de 500 millones EUR, para eliminar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas.

Estos son solo algunos ejemplos.  A quienes llevamos en la piel los valores europeos nos molesta que en 2018 siga habiendo desigualdad, y por ello vamos a seguir trabajando en medidas concretas para alcanzar lo más pronto posible la igualdad real entre hombres y mujeres. Creemos profundamente en ello y no es solo reflejo de una lucha más que necesaria por los derechos de la mujer sino que es, sobre todo, una defensa de nuestros valores y de la Europa que protege a sus ciudadanos.