Skip to main content

Vacunas, agendas europeas y el futuro del teletrabajo

Vacunas, agendas europeas y el futuro del teletrabajo

Artículo de opinión de Luís Braga da Cruz, ingeniero civil

2021 tiene que ser un año de esperanza. ¿Qué será diferente, después del período de confinamiento al que nos obligó la Covid? De todo lo que ha ocurrido últimamente, lo más esperanzador ha sido que la Unión Europea haya dado una fuerte señal de cohesión interna al negociar el suministro y distribución de vacunas de forma proporcional a todos los Estados miembros y al mismo tiempo. Fue un fuerte signo de cohesión, que anticipa cómo podemos evolucionar hacia una Europa más solidaria, políticamente más cohesiva y basada en la comunidad.

Necesitamos prepararnos para las transiciones que ha acelerado la pandemia, especialmente en dos áreas que introducirán cambios en nuestros hábitos y comportamientos: la economía verde y la agenda digital. La economía verde tiene como objetivo someter el crecimiento futuro al desarrollo sostenible, con respeto por la naturaleza y el medio ambiente, prestando más atención al carácter finito de los recursos y respetando los imperativos de la inclusión social. La agenda digital ya se había elaborado antes de la pandemia. Es el resultado de la rápida expansión de las tecnologías digitales, despertando el interés de gobiernos y gestores privados en anticipar su uso a favor de la desmaterialización de procesos, la simplificación administrativa y la eliminación de gastos con viajes innecesarios. El teletrabajo, recurso que precipitó el confinamiento, es un efecto de la Agenda Digital que llegó para quedarse.

Estadísticas oficiales muestran que, entre abril y junio de 2020, alrededor de 1,1 millones de portugueses trabajaron desde casa, es decir, aproximadamente una cuarta parte de la población activa nacional. Sin embargo, mientras que la implantación del teletrabajo en el área metropolitana de Lisboa representa el 36%, en la región norte ese indicador es del 20%. Estas disparidades resultan de la mayor concentración de funcionarios en el sur, así como de empresas de servicios, capaces de optar por el trabajo a distancia, mientras que el norte domina la producción industrial que demanda presencia física en la fábrica.

Aunque el régimen del teletrabajo tiene ventajas y merece ser explorado, todavía plantea cuestiones que requieren consideración. Las diferencias significativas dentro de un mismo país muestran lo bueno que es no sacar conclusiones precipitadas. Existen algunos inconvenientes en esta experiencia que hay que interpretar y corregir, como las disminuciones de productividad y mayor viscosidad en el despacho de procesos administrativos. Pero también hay cuestiones de evaluación y control del trabajo y las condiciones en las que se realiza. Al igual que en la escuela, debe haber interacción social para el desarrollo saludable de niños y jóvenes, por lo que en términos de trabajo, se obtiene del intercambio cara a cara en el lugar de trabajo.

En definitiva, la Agenda Digital Europea (2010) se acelerará en el post-Covid, con un mejor acceso a servicios, redes y productos digitales. El teletrabajo se verá impulsado por el aumento de la economía digital. Pero todo exige una adecuada preparación organizativa, adecuación laboral y una mayor formación digital. Sería negativo para esta agenda aumentar las desigualdades entre portugueses.