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¿Por qué Galicia debe estar conectada al Corredor Atlántico Ferroviario?

¿Por qué Galicia debe estar conectada al Corredor Atlántico Ferroviario?

Artículo de opinión de Miguel Rodríguez Bugarín, Catedrático de Ferrocarriles. Universidade da Coruña

Durante los últimos meses los medios de comunicación social han reflejado diversas iniciativas que reclamaban la conexión de Galicia con el Corredor Atlántico ferroviario. En estos tiempos en los que parece que cualquier actuación en materia ferroviaria se limita a la construcción de la red de Alta Velocidad, puede sorprender que administraciones como la Xunta de Galicia, instituciones como el Eixo Atlántico do Noroeste Peninsular o el propio tejido empresarial de Galicia representado por las Federaciones provinciales de Empresarios de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra o las Cámaras de Comercio de Galicia, demanden esta extensión del citado Corredor hacia los puertos del Noroeste Ibérico. ¿Por qué es tan importante que Galicia esté conectada al Corredor Atlántico ferroviario?

El concepto de corredor ferroviario internacional de transporte de mercancías aparece en el Reglamento (UE) nº 913/2010 del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de septiembre de 2010, sobre una red ferroviaria europea para un transporte de mercancías competitivo. El objetivo de dicho Reglamento era aumentar la competitividad de los servicios ferroviarios de mercancías frente a otros modos de transporte. Para ello, se parte de dos premisas fundamentales:

  1. Los servicios de transporte de mercancías por ferrocarril precisan una infraestructura ferroviaria de buena calidad y adecuadamente financiada para posibilitar la prestación de servicios con una adecuada velocidad comercial, unos tiempos de recorrido competitivos y en condiciones de fiabilidad.
  1. Es preciso establecer procedimientos destinados a reforzar la cooperación entre los administradores de infraestructuras de cada Estado, para la adjudicación de franjas ferroviarias internacionales para la circulación de los trenes de mercancías, al objeto de mejorar la utilización de la red y garantizar la prestación de los servicios en condiciones competitivas.

A partir de ellas, este Reglamento establece las normas para la creación y la organización de unos corredores ferroviarios internacionales, cuyos antecedentes son las autopistas ferroviarias (rail freight freeways) propuestas a finales de la década de los 90. El Reglamento fomenta la cooperación entre las principales partes interesadas en el transporte ferroviario de mercancías (estados, gestores de la infraestructura ferroviaria, empresas ferroviarias y operadores de terminales), al objeto de alcanzar la coordinación de la oferta de capacidad, la gestión del tráfico, la realización de obras de infraestructura y la planificación de inversiones.

Es preciso recordar estas ideas porque en los próximos años Europa va a continuar avanzando de forma decidida para lograr un transporte sostenible. En efecto, a través del Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (firmado en 2016), la comunidad internacional se ha comprometido a avanzar hacia economías hipocarbónicas. Teniendo en cuenta que alrededor de la quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa proceden del tráfico rodado, puede entenderse que la movilidad limpia es una cuestión prioritaria para los responsables políticos de la Unión. En este contexto, el transporte de mercancías por ferrocarril tiene que desarrollar un papel fundamental en el modelo de transporte del futuro, como así se constata en la Declaración Ministerial de Rotterdam (2016), cuyo título, “Rail Freight Corridors to boost international rail freight”, pone inequívocamente de manifiesto la importancia que los corredores ferroviarios de mercancías tienen en esta estrategia.

Por estas razones, resulta lógico que en el desarrollo de la nueva Red Transeuropea de Transportes (TEN-T), definida en el Reglamento (UE) nº 1315/2013, se potencie el desarrollo de los corredores, destinando a tal fin la mayor parte de la financiación prevista en el mecanismo financiero «Conectar Europa» (establecido en el Reglamento (UE) nº 1316/2013).

Esbozada así la estrategia que guiará las actuaciones de la Unión Europea en materia de transporte ferroviario de mercancías, Galicia no puede conformarse con tener parte de su red ferroviaria incorporada en la Red Básica (Core Network) de la TEN-T desde 2011. Ciertamente la Red Básica recoge los elementos estratégicamente más importantes de las infraestructuras de transporte europeas. Pero aún dentro de esta Red Básica se realiza, de facto, una nueva jerarquización de sus diferentes tramos, al reconocer dentro de ella a los corredores ferroviarios como los componentes de mayor interés, la espina dorsal de la red multimodal europea.

¿Qué supone para Galicia que parte de su red ferroviaria esté incorporada al Corredor Atlántico ferroviario? Por una parte, que haya más posibilidades de acceder a financiación comunitaria para realizar las modificaciones precisas para transformar estás líneas ferroviarias, cuyo trazado se remonta con frecuencia al último tercio del siglo XIX, en corredores ferroviarios europeos que permitan, al menos y de acuerdo con el Reglamento (UE) 1315/2013, la circulación de trenes:

  1. Eléctricos, en toda la longitud del corredor;
  1. Con un peso por eje mínimo de 22,5 t, 740 m de longitud, a velocidades de al menos 100 km/h;
  1. Dotados con el sistema ERTMS (European Rail Traffic Management System).

Pero no es sólo una cuestión presupuestaria. El hecho de estar en un corredor ferroviario supone acceder a servicios de transporte ferroviario de mercancías más eficientes, tanto desde un punto de vista operacional (velocidad, puntualidad, frecuencia, etc.) como organizativo. Sirva de ejemplo el servicio de ventanilla única, establecido con la finalidad de atender, tramitar y coordinar las peticiones de uso del corredor, favoreciendo así el desarrollo de servicios ferroviarios internacionales de mercancías.

De esta forma, la incorporación de Galicia al Corredor Atlántico ferroviario facilita y potencia la conexión de su tejido empresarial con Europa, simplificando el acceso a los mercados. En este mercado supranacional, los productos de Galicia deben competir con los de otras regiones y los importados en términos de disponibilidad, calidad, precio y a menudo en servicios postventa. A igual calidad de los productos, en un mundo donde la homogeneización de los precios tiende a acentuarse por la caída de las barreras arancelarias y la dinámica de las tecnologías de la información, la logística es fundamental para llegar al mercado en el momento oportuno y a precios competitivos. En esta situación, un buen sistema de transportes y una gestión eficiente del movimiento de mercancías puede representar para una empresa la diferencia entre ser competitiva o desaparecer.

La conexión de Galicia con el Corredor Atlántico ferroviario no sólo es importante para nuestras empresas, sino también para Europa en su conjunto, al conectar con los principales puertos de Galicia. Este hecho permitirá impulsar la intermodalidad ferroportuaria, otro elemento clave en la estrategia de movilidad limpia. Los puertos de Galicia tendrán nuevas oportunidades para competir con otros puertos europeos, aprovechando su estratégica situación y su conexión con la red de transporte ferroviario. De esta forma, no sólo podrán extender sus hinterlands, sino que atraerán nuevas actividades e inversiones como nodos logísticos.

Como señalaba Neil Kinnock en 1997, “el transporte es claramente esencial para el empleo y el crecimiento en todas las economías modernas. Como me dijo un líder industrial hace unos meses, ‘el transporte al mercado es lo que da valor a nuestros productos. Sentarse al final de la línea de producción es interesante y satisfactorio. Pero solo producen un ingreso cuando los movemos a donde van a ser consumidos’. Si nuestro sistema de transporte tiene un bajo rendimiento en comparación con el de nuestros principales competidores, como los EEUU y Japón, pone claramente a nuestras empresas y consecuentemente a nuestras economías en una desventaja competitiva y ello pone en riesgo el empleo”. La apuesta de Galicia por el Corredor Atlántico es, por lo tanto, una apuesta por la competitividad, por el progreso económico y por el empleo.