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Vuelven las oposiciones a la UE: una oportunidad que España no puede desaprovechar

Vuelven las oposiciones a la UE: una oportunidad que España no puede desaprovechar

Europa lanza una convocatoria masiva de oposiciones para jóvenes tras siete años, abriendo oportunidades para profesionales españoles. Para aprovecharlas, se necesitan más apoyo e información, y programas como EUROPAPP ofrecen una vía flexible y accesible. El plazo estará abierto hasta el 10 de marzo. Fuente: Agenda Pública

Por primera vez en siete años, las instituciones europeas volverán a abrir sus puertas a los jóvenes profesionales que opositan a un puesto en la Comisión Europea, el Consejo o el Parlamento. Este proceso, lejos de ser trivial, tiene implicaciones importantes para la institución europea, así como para los Estados miembros que aspiran a tener más influencia en ella.

En concreto, hoy —y hasta el 10 de marzo— se abre el plazo para inscribirse en la oposición a funcionario AD (administrators) de la Unión Europea. El único requisito, en este caso, es académico; no se requiere experiencia laboral previa para optar a estas plazas. Por este motivo, son una oportunidad especialmente importante para las personas que están en las primeras etapas de su vida profesional. Además, la retribución es un incentivo más: los salarios rondan los 6.000 euros mensuales.

¿Qué hay que hacer para ser funcionario de la Comisión Europea?

El impacto de la pandemia y el uso de opciones de contratación más flexibles hicieron que Bruselas optara por alternativas distintas a las convocatorias generalistas. Sin embargo, ahora se ha reabierto el proceso y, aunque aún no se conoce cuántas plazas se ofertarán, se estima que más de 50.000 personas —entre ellas, muchos opositores españoles— se presentarán.

La preparación para estas pruebas supone una importante barrera de entrada, pues el mercado de formación está atravesado por un modelo de estudio con alta rentabilidad económica. Por un lado, existen empresas que venden "al peso" las preguntas que pueden aparecer en el examen. Por otro, toda una serie de academias ofrecen servicios especializados pero, en ambos casos, a cambio de una suma de dinero importante, muchas veces inasumible para los jóvenes profesionales.

En líneas generales, este tipo de exámenes combinan preguntas de lógica y razonamiento con conocimientos específicos sobre el funcionamiento de las instituciones de la Unión Europea. Además, y esta es la novedad, ahora existe la posibilidad de hacer los exámenes en remoto, democratizando el acceso más allá de la burbuja de Bruselas.

"La falta de alternativas asequibles y en español disminuye las posibilidades de los españoles a la hora de optar al funcionariado europeo"Además, a través de la EPSO (la oficina de selección de personal de la Unión Europea), existe la posibilidad de trabajar en las distintas agencias europeas que operan en España. En ciudades como Barcelona, Sevilla o Alicante también existe la posibilidad de ser funcionario europeo —con todas las mismas ventajas económicas—.

Con todo, la falta de alternativas asequibles y en español disminuye las posibilidades de los españoles a la hora de optar al funcionariado europeo. En este caso, existen modelos clásicos y de prestigio como el de la academia YEPSO, en Galicia, o el Instituto Europeo, ubicado en Bilbao. Pero también hay alternativas más flexibles como EUROPAPP, que proporciona preguntas ilimitadas similares a las de plataformas internacionales, mediante una mensualidad, no por unidad.

Dado que existe una gran diversidad de perfiles que optan a estas plazas, la coexistencia de academias junto a formatos más dinámicos amplía las opciones en un mercado en el que la nacionalidad también pesa.

Más españoles en Europa

A finales de 2025, Agenda Pública elaboró un ranking con los veinte españoles más influyentes en Europa. En él, funcionarios de reconocido prestigio se unen a embajadores, eurodiputados y comisarios. Porque uno de los incentivos, más allá del económico y el de la estabilidad, debe ser lograr que España tenga el peso que merece dentro del entramado institucional europeo.

Como explican desde EUROPAPP, su objetivo es "facilitar el acceso" a los españoles para "poner en valor" a los perfiles que llegan desde aquí. Otros países —como Italia— ya lo hacen y han logrado establecer redes de apoyo para aumentar su presencia en la Comisión, el Consejo o el Parlamento.

Un ejemplo es el de Jaime Lago. Llegó a Bruselas como becario hace más de un año y decidió comenzar a prepararse para la oposición que se acaba de convocar. "He probado varias academias. Pero al final, lo que se necesita es entrenar con test. Y saber dónde fallas para concentrar ahí el estudio. Por eso me encaja EUROPAPP, y porque además lo tengo en el móvil y así aprovecho cada rato", asegura.

Por tanto, España debería seguir poniendo en valor el capital social que aporta más allá de sus fronteras. Si el país quiere tener más influencia en la máquina comunitaria hace falta un embudo de entrada más ancho.

La Comisión, de hecho, ha trabajado con varios Estados miembros en planes de acción para corregir desequilibrios mediante promoción, comunicación y outreach sobre carreras europeas. España puede tomar nota sin caer en el complejo: no se trata de reclamar trato preferente, sino de competir mejor.

"La política europea también se hace en los despachos: en cómo se redacta un reglamento, en qué se prioriza, en qué datos se aceptan como evidencia y en qué se considera viable"Eso pasa por tres decisiones sencillas y poco glamurosas. Una: normalizar estas oposiciones en universidades y últimos cursos, como una salida profesional real y cercana. Dos: invertir en recursos públicos y en español (materiales, simulacros, orientación) para que el acceso no dependa tanto del bolsillo. Tres: activar redes de mentoría de antiguos candidatos y funcionarios, que reduzcan la asimetría de información que hoy pesa más que el temario.

Porque, al final, el incentivo de un buen salario o la estabilidad explica una parte del interés, pero no el fondo del asunto. Lo importante es que la política europea también se hace en los despachos: en cómo se redacta un reglamento, en qué se prioriza, en qué datos se aceptan como evidencia y en qué se considera viable. Si España quiere "peso", la forma más eficaz de ganarlo es aumentar el número de españoles capaces de participar en esas decisiones desde dentro, con mérito, preparación y acceso en igualdad de condiciones.