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Regeneración urbana: una cuestión estratégica para el futuro de las ciudades

Regeneración urbana: una cuestión estratégica para el futuro de las ciudades

Artículo de Marta Cabanas, jefa de Área de Análisis y Estrategia Europea del Eixo Atlántico

5 de marzo de 2021. Con una previsión a 2050 de que más del 80% de su población viva en áreas urbanas, Europa es un continente altamente urbanizado. Estas áreas urbanas se consideran tanto la fuente como la solución a los desafíos económicos, ambientales y sociales actuales. Esto requiere una respuesta adecuada y una gobernanza eficiente. En consecuencia, la UE ha desarrollado varios instrumentos y programas, como la Nueva Agenda Urbana para la UE (adoptada en 2016), la nueva Carta de Leipzig (adoptada en 2020). A pesar de no ser una competencia europea, la política urbana ha ido adquiriendo cada vez más importancia dentro de la UE, hasta el punto de pasar a tener identidad propia dentro de la Comisión Europea, que le ha asignado una dirección general específica.

Los acontecimientos del último año, en el que la pandemia causada por la COVID-19 ha afectado a nuestros hábitos de vida, movilidad y consumo, y cuyo impacto total en la economía todavía está por llegar, condicionarán en el futuro también la arquitectura de las ciudades y los servicios que de ellas demandarán sus ciudadanos. En este contexto, la pregunta es: ¿Cómo se abordará la política urbana en los próximos años? En un reciente debate mantenido entre expertos de entidades locales, Parlamento Europeo, Comisión Europea y representantes de entidades representativas de las ciudades a nivel europeo, la principal conclusión a la que se llegó por consenso es que la dimensión urbana deberá ser en el futuro un enfoque transversal a todas las políticas, tanto europeas como nacionales, con especial destaque en la política de cohesión y de todos los instrumentos financieros que de ella emanan.

Para el período 2021-2017, que marca el próximo marco de financiación comunitario, la UE tiene cinco prioridades declaradas:

  1. Una UE más inteligente
  2. Una UE más verde
  3. Una UE mejor conectada
  4. Una UE más social
  5. Una UE más próxima a sus ciudadanos

Y la política urbana está presente en todas ellas. Llegados a este punto, cabe plantear la cuestión: ¿qué es lo que entendemos por área urbana? Este es otro de los grandes debates que hay en la actualidad pues, a la luz de los hábitos de vida, los patrones de movilidad y la creciente digitalización, lo urbano trasciende los límites administrativos del núcleo urbano. Y es en este contexto que se abre la necesidad de considerar un nuevo concepto: lo rurubanoLa relación de las áreas urbanas con su periferia rural crece en importancia pues es innegable la tendencia a que los habitantes de las ciudades desplacen su vivienda hacia las áreas rurales más próximas, ya sea como consecuencia del cambio de hábitos de vida, la necesidad de más espacio verde o el hecho de que, normalmente, en estar áreas la vivienda es más accesible que en los centros urbanos.  

Este hecho pone sobre la mesa la necesidad de configurar formalmente lo que se conoce como áreas urbanas funcionales: núcleos de población próximos pero diferenciados que funcionan bajo una misma dinámica de coexistencia y simbiosis. En los que la movilidad es fluida y constante y los servicios a los ciudadanos, a menudo, compartidos. Esta realidad existe, por ejemplo, bajo la forma de áreas metropolitanas; sin embargo no siempre es reconocida a nivel de los pequeños núcleos de población. Esto debe cambiar en el futuro. Los núcleos de población, las ciudades, los núcleos urbanos deben desarrollar estrategias integradas de desarrollo local sostenible. Estrategias que forzosamente deben contemplar el crecimiento sostenido de manera transversal, integrando cuestiones ambientales (ej. Movilidad), económicas, digitalización, servicios ciudadanos y servicios sociales. Todo bajo un mismo prisma: mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, atraer y fijar población y promover el desarrollo armonioso y cohesionado de su territorio.

La obligatoriedad de que los territorios deban contar con una estrategia de este tipo para poder optar a los futuros fondos europeos es también una cuestión que está sobre la mesa y que parece contar con la aprobación de muchos actores clave. La Agenda Urbana Europea y la Agenda Urbana Española, así como la propia Agenda Urbana del Eixo Atlántico, proporcionan un inmejorable marco estratégico, con objetivos, medidas y acciones concretas de actuación. Marcos en los que las ciudades pueden basar sus propias estrategias. Pero es muy importante, si no vital, que todas las estrategias y planes se plasmen en la realidad. En este sentido surge la Comisión de Regeneración Urbana del Eixo Atlántico. A través de este órgano político se quiere lanzar el debate entre iguales sobre estas y otras cuestiones que afectarán al futuro inmediato, no solo de las ciudades sino de toda su área de influencia. Estamos ante un momento de cambio, de evolución, y las ciudades deben ser conscientes de ello y aprovechar el momento. El momento de regenerarse, de reinventarse y de planificar cómo y hacia dónde quieren crecer en los próximos años.