El fomento de las áreas funcionales de las ciudades del siglo XXI es una de las líneas de trabajo principales del Eixo Atlántico. Las entidades geográficas que se constituyen de uno o más municipios contiguos y se relacionan socioeconómicamente entre ellas tienen sus particularidades según la comunidad, región o país a las que pertenecen.
25 de marzo de 2021. Las áreas funcionales dentro del Eixo Atlántico son especialmente singulares. Galicia cuenta con 30.000 entidades de población, la mitad de las 60.0000 entidades que existen en España, por lo que hablar de un concepto urbano único en Galicia y la región Norte de Portugal cuando existe una población tan diseminada es una labor muy compleja. El profesor y experto en ordenación del territorio, Gonzalo Méndez, ha puesto el foco en la necesidad de innovar en las metodologías europeas para ayudar al desarrollo de las áreas funcionales de toda la Eurorregión, teniendo muy presente las particularidades de relaciones que se forman entre ciudades, pueblos y ayuntamientos colindantes.
Las políticas territoriales europeas cuentan con dos grandes líneas de actuación para promover y fomentar una dimensión territorial europea en el desarrollo y la cooperación territorial al proporcionar datos y permitir la transferencia de conocimiento y el aprendizaje de las políticas públicas: el programa ESPON (European Observation Network for Territorial Development and Cohesion), que busca identificar las áreas urbanas de la Unión Europea para mejorar la aplicación de los programas de inversión de los fondos estructurales europeos y las acciones marcadas desde la Dirección General REGIO de la Comisión Europea, responsable de la política europea aplicable a las regiones y ciudades, conformada por 700 profesionales que buscan líneas de inversiones que propicien el crecimiento y la creación de empleo. “La Unión Europea a la hora de enfrentarse al reparto de fondos comunitarios y ayudas, necesita conocer cuál es la realidad de sus áreas funcionales, y unificar la diversidad en Europa con unos modelos que puedan funcionar en cualquier región a la vez”, explica Méndez.
Ambas líneas de actuación buscan identificar áreas funcionales para repartir recursos y resolver problemas, para mejorar la economía y la calidad de vida de todas las personas que las habitan. Uno de los principales retos para el desarrollo de estas áreas, es definir el concepto de núcleo urbano. “Según ESPON, los núcleos de más de 20.000 habitantes pueden ser calificados como áreas urbanas, pudiendo utilizar varios mecanismos para agrupar a varios ayuntamientos. Es una metodología flexible, pero no llega a recoger la realidad urbana, ya que existen pequeños ayuntamientos muy compactos que son claramente urbanos y no llegan a 20.000 habitantes”, añade el experto. “Por otra parte, la Dirección General Regio divide el territorio europeo en cuadrículas de un kilómetro cuadrado, agrupando aquellas que se relacionan. Si suman más de 50.000 habitantes, se considerará un área urbana funcional, un requisito que en Galicia sólo cumplen A Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra, Vigo, Santiago y Ferrol. Otros importantes núcleos urbanos como Monforte, Vilagarcía de Arousa o O Barco de Valdeorras no se incluyen en esta definición”, explica Méndez.
El modelo hacia el que se debería trabajar en el futuro, según el profesor Gonzalo Méndez, es contar con el reconocimiento de áreas funcionales transfronterizas, que sean reconocidas por la organización de sus necesidades básicas: servicios educativos, sanitarios y sociales. “Es imprescindible hablar de flexibilidad dentro de las tendencias globales en el proceso urbanizador. En territorios tan diseminados cómo los núcleos que abarca el Eixo Atlántico, es necesario contar con más de 7 grandes áreas urbanas en Galicia y 10 en Portugal. Se tienen que incluir en esa categoría núcleos más pequeños, que están cumpliendo una función muy importante en el desarrollo de las ciudades del siglo XXI”, opina el profesor.
La distribución de las áreas funcionales en Galicia y la región Norte de Portugal es similar. Existe una concentración de población en el litoral y en los núcleos urbanos que se inició hace varias décadas y se sigue manteniendo a día de hoy. En Galicia hay una mayor densidad demográfica y urbanización del territorio distribuida en dos grandes áreas: las Rías Baixas y las mariñas coruñesas, con importantes núcleos urbanos de interior, como Lugo o Santiago de Compostela.