El estudio ofrece una fotografía analítica de la economía de Galicia y del Norte de Portugal y refuerza el papel de los ayuntamientos en el desarrollo económico y en la seguridad alimentaria. Descargue el informe aquí
El Eixo Atlántico presentó el Informe Socioeconómico Anual 2024, en un acto celebrado en la sede del Consello Económico e Social (CES) de Santiago de Compostela. Al acto, presidido por Manuel Pérez, presidente del CES, asistieron los autores junto, con la alcaldesa de Santiago de Compostela, Goretti Sanmartín, y el scretario general del Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao.
El informe ha sido elaborado por Fernando González Laxe, catedrático emérito de Economía Aplicada de la Universidade da Coruña y expresidente de la Xunta de Galicia, y por Arlindo Cunha, catedrático de Economía de la Universidade Católica do Porto, quien también fue ministro de Agricultura en el gobierno de Cavaco Silva y ministro de las Ciudades en el gobierno de Durão Barroso.
Este Informe Socioeconómico constituye una fotografía analítica conjunta de la economía de la eurorregión Galicia–Norte de Portugal, realizada desde la perspectiva de las ciudades que conforman el sistema urbano del Eixo Atlántico. El documento ofrece una visión integrada de la evolución económica, social y territorial, poniendo en valor el papel de los ayuntamientos como motor de desarrollo. Su objetivo es proporcionar a responsables municipales y a agentes económicos y sociales herramientas de análisis que faciliten el diseño de políticas de promoción económica desde el ámbito local, con especial atención a sectores estratégicos como el suelo industrial, la producción, la exportación, la logística y el transporte.
Uno de los ejes centrales del informe es la alimentación y la seguridad alimentaria, una prioridad estratégica de la Unión Europea que ha adquirido mayor relevancia tras la crisis de la COVID-19 y las recientes tensiones geopolíticas. En este ámbito, el estudio destaca el papel clave de los ayuntamientos, tanto en entornos urbanos como rurales, a través de iniciativas como huertos urbanos, mercados de productores y ferias de productos locales, que refuerzan la economía de proximidad y la resiliencia del sistema alimentario.
El informe subraya especialmente la importancia de la acción municipal en los territorios rurales, donde estas iniciativas contribuyen de forma directa a mejorar los ingresos de los productores y a poner en valor la producción local y su estacionalidad. Asimismo, señala la necesidad de avanzar hacia una mayor organización de la producción local, especialmente en territorios caracterizados por la pequeña propiedad, como Galicia y el Norte de Portugal, promoviendo el papel de las cooperativas y las organizaciones de productores.
Entre las propuestas destacadas, el estudio plantea el impulso de circuitos cortos de abastecimiento alimentario, el suministro de productos locales a comedores públicos y entidades sociales y la incorporación progresiva del comercio minorista local, acompañadas de apoyo técnico a los agricultores para garantizar la regularidad de la producción y el cumplimiento de la normativa europea, con financiación a través de los programas PEPAC de Portugal y de España.
Goretti Sanmartín, alcaldesa de Santiago de Compostela, señaló que: “los ayuntamientos tienen un papel clave a la hora de construir seguridad alimentaria desde lo local. Los circuitos cortos de alimentación y los canales directos entre productores y consumidoras y consumidores son fundamentales. Los ayuntamientos contamos con herramientas para garantizar esa seguridad alimentaria. La forma de comprar y abastecernos es también una manera de posicionarnos y de apostar por un modelo más justo y de proximidad. No se trata de cerrarse al mundo, sino de reducir riesgos y de que una parte esencial del abastecimiento se construya desde el territorio. Es imprescindible incorporar a las mujeres, que siguen siendo fundamentales en el sector rural y en todo este proceso. Hay que apoyarlas por la igualdad y por el relevo generacional”.
Fernando González Laxe, autor del informe, señaló que el consumo está marcado por nuevas formas de vida y por consumidores cada vez más informados, responsables y orientados a la personalización de los productos. Destacó también la aceleración de los ritmos sociales y la creciente importancia del tiempo libre, así como los cambios en el mundo laboral, con una mayor incorporación de las mujeres. Además, subrayó una mayor sensibilidad hacia la salud y el bienestar y un compromiso creciente con la sostenibilidad, diferenciando cada vez más entre productos naturales y artificiales.
Añadió que existen grandes contradicciones en los hábitos de consumo: “Pasamos alrededor de cinco horas diarias en las redes sociales mientras desciende el gasto destinado a alimentos y bebidas. No dudamos en gastar en productos informáticos, pero sí en un producto alimentario local”.
Asimismo, Laxe advirtió de un descenso del consumo de pescado en Galicia y en Portugal, algo especialmente llamativo en un territorio donde se trata de un sector básico de la economía. La población gallega destina cada vez menos recursos al consumo de pescado, a pesar de su importancia, y muestra una mayor atracción por el pescado importado, como el salmón, frente al producto local, como la sardina. También se consume más pescado congelado de importación que pescado fresco de proximidad. Según explicó, los grupos que más consumen pescado son aquellos con más tiempo libre, como personas adultas independientes, mayores, adultos sin hijos y hogares monoparentales.