Ricardo Río, presidente de la Comunidad Intermunicipal del Cávado y del ayuntamiento de Braga, espera soluciones, junto con las entidades que hacen pruebas, los próximos días
El presidente de la Comunidad Intermunicipal (CIM) de Cávado y alcalde de Braga, Ricardo Río garantizó que toda la gente está disponible, pero después falta lo esencial: las pruebas. “desgraciadamente hemos observado la falta de capacidad de respuesta de todas las instituciones que los podrían concretar”, lamentó.
Las CIM justifican la solicitud por “el elevado número de infectados por la covid-19 en el Minho, con especial incidencia en residencias de ancianos”, añadiendo que se están verificando “múltiples dificultades de respuesta del sector de la salud en disponer de pruebas y en la celeridad de las respuestas, así como de la Seguridad Social en la remisión de las situaciones críticas”.
Ricardo Río recordó que “ha existido mecenazgo privado, instituciones que se prestaron a costearlas. Los propios ayuntamientos están intentando realizar, a sus expensas, esas mismas pruebas, pero después falta lo esencial que son las pruebas”.
El Ayuntamiento de Braga, por ejemplo, “ya contactó con todas las empresas privados que operan en el sector de los análisis clínicos; ya se habló con varias instituciones públicas en el área de la salud y ha estado en contacto muy directo con la propia Escuela de Medicina de la Universidade do Minho (UMinho) y el margen para poder escalar de forma acelerada en esta respuesta ha sido muy corta”, admitió el alcalde.
“No hay mucho” que esté al alcance de los municipios. “Vamos a ver los próximos días; tenemos noticias de que podrán existir algunas soluciones, esperemos que se concreticen”, señaló Ricardo Río.
La disponibilidad del Gobierno “no era lo más importante”, confesó Ricardo Río, refiriendo que prácticamente todos los ayuntamientos ya propusieron costear esas mismas pruebas para los usuarios y colaboradores de las instituciones que acogen ancianos.
“Lo que no existe de hecho son pruebas disponibles. Vamos haciéndolo literalmente a cuentagotas, priorizando a los funcionarios que están en las residencias para evitar que sean focos de contaminación”, explicó el alcalde, ejemplificando que en el caso de Braga hay dos mil usuarios y profesionales de instituciones que acogen ancianos y solo fueron realizados unos pocos centenares de pruebas. “Eso es claramente insuficientemente para lo que deberíamos hacer”.
Ricardo Río fue más lejos: “esta cuestión de las pruebas es crucial para propiciar un mayor aislamiento de casos de infección y evitar el contagio”.